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Muela del juicio: cuándo preocuparse, cuándo no, y cuándo actuar

Hay pocas experiencias tan universales en la vida adulta como ese dolor sordo que aparece en la parte de atrás de la boca entre los 18 y los 25 años. Preguntas a Google «¿por qué me duele la muela del juicio?» a las doce de la noche y acabas leyendo cosas que te asustan más que te tranquilizan. Así que vamos a hacer esto bien: todo lo que necesitas saber sobre las muelas del juicio y los dientes retenidos, sin tecnicismos innecesarios y sin dramatismos.

¿Qué es un diente retenido o impactado?

Un diente retenido es aquel que no ha conseguido salir completamente a través de la encía cuando debería haberlo hecho. Se queda «atrapado» dentro del hueso o bajo la mucosa, total o parcialmente. La causa más frecuente es simple: no hay espacio suficiente en la boca. A lo largo de la evolución humana, nuestra mandíbula ha ido reduciéndose de tamaño, pero el número de dientes ha permanecido exactamente igual. Resultado: los últimos en llegar —los cordales— se encuentran con la boca llena sin que nadie les haya reservado sitio.

Aunque cualquier diente puede quedarse retenido, los más frecuentes son las muelas del juicio (terceros molares) y, en segundo lugar, los caninos superiores. La retención puede ser total, cuando el diente está completamente dentro del hueso, o parcial, cuando ha asomado un poco pero se ha quedado a medias. Esta segunda situación es, en muchas ocasiones, la más problemática: la parte que asoma acumula bacterias y es casi imposible de limpiar bien.

Por qué duele la muela del juicio

Esta es la pregunta que más escuchamos en la Clínica Boyer. Y la respuesta honesta es que puede doler por varias razones, y no todas tienen la misma urgencia.

La primera es la presión durante la erupción. Cuando la muela intenta salir, empuja contra el hueso, la encía y los dientes vecinos. Esa presión genera una molestia sorda y continua, similar a la que tienen los bebés cuando les salen los primeros dientes, solo que tú ya tienes 20 años y no te vale la excusa de estar de mal humor.

La segunda causa es la pericoronitis, que es la inflamación del tejido blando que rodea una muela parcialmente erupcionada. La encía forma una especie de capucha donde se acumula comida y bacterias, con el resultado de inflamación, dolor, a veces fiebre y un sabor desagradable en la boca. Es la complicación más frecuente de las muelas semisalidas.

También puede doler por caries. Cuando la muela del juicio está en una posición complicada, es casi imposible limpiarla bien con el cepillo. Con el tiempo aparece la caries, muchas veces sin que el paciente lo note hasta que ya hay dolor. Y en casos menos frecuentes, alrededor de un cordal retenido puede formarse un quiste que crece lentamente sin dar síntomas hasta que se detecta en una radiografía.

Tipos de impactación: no todas son iguales

La posición en la que queda atrapada la muela determina la dificultad de la extracción y el riesgo de complicaciones. La más frecuente es la impactación mesioangular, en la que la muela se inclina hacia adelante y empuja directamente al segundo molar. La horizontal, en la que el diente está literalmente tumbado de lado, es la más compleja desde el punto de vista quirúrgico. También existe la retención vertical, en la que la muela está en posición correcta pero simplemente no tiene espacio para salir, y la distoangular, en la que se inclina hacia atrás.

Señales de que necesitas atención urgente

No siempre hay urgencia, pero sí hay señales que indican que es momento de pedir cita sin esperar: dolor intenso que no mejora en dos o tres días, hinchazón de la mejilla o del cuello, dificultad para abrir bien la boca, fiebre, mal sabor persistente que no desaparece con el cepillado, o dolor que se irradia al oído o la sien. Si tienes alguno de estos síntomas y vives en Crevillente, Alicante o Elche, no esperes: llámanos. Una infección que se trata pronto es un proceso sencillo; si se deja evolucionar, se complica mucho más.

¿Siempre hay que extraerla?

No. Y en la Clínica Boyer nunca indicamos una extracción si no está justificada. Una muela del juicio puede quedarse en boca si ha erupcionado completamente y en buena posición, no daña al diente vecino y se puede limpiar correctamente. En ese caso, la actitud correcta es control y observación periódica, no extracción preventiva sin motivo.

Sin embargo, sí existe indicación de extracción cuando la muela causa episodios repetidos de infección, ha producido caries en ella misma o en el diente de al lado, está empujando y dañando las raíces del vecino, o existe patología quística asociada. Un dato importante que mucha gente desconoce: la edad importa. Antes de los 25 años, la raíz no está completamente formada y el hueso es más flexible, lo que hace la extracción más sencilla y la recuperación más rápida. Cuanto más se espera, más largas y curvas son las raíces y mayor es la complejidad.

Cómo es el proceso de extracción

Para mucha gente, la extracción de la muela del juicio es motivo de ansiedad. Queremos desmontarlo con transparencia.

Antes de tocar nada, hacemos una radiografía panorámica y, en los casos más complejos, un escáner dental 3D para ver exactamente la posición de la muela y su relación con el nervio mandibular. Sin esta información, no se actúa.

Después se aplica anestesia local. No sentirás dolor durante la extracción, solo presión y movimiento, que es algo completamente diferente. Dependiendo de la situación, la extracción puede ser simple, semiquirúrgica o quirúrgica, con incisión en la encía y sutura al final. La duración habitual es de entre 15 y 45 minutos según la complejidad.

Cuidados postextracción: qué esperar y qué evitar

El postoperatorio tiene fama peor de la que merece, pero requiere seguir las instrucciones al pie de la letra. Es normal tener inflamación en la mejilla los primeros dos o cuatro días, dolor moderado que se controla con los analgésicos prescritos y ligera dificultad para abrir bien la boca.

Lo que debes evitar sí o sí: fumar al menos 72 horas, porque el tabaco inhibe la cicatrización y aumenta el riesgo de alveolitis; hacer enjuagues fuertes las primeras 24 horas, ya que pueden desalojar el coágulo que protege el alveolo; usar pajitas para beber por el mismo motivo; comer alimentos duros o muy calientes los primeros días; y hacer actividad física intensa las primeras 48 horas.

Lo que sí debes hacer: aplicar frío externo las primeras horas, tomar la medicación en los horarios indicados aunque no tengas dolor, y a partir de las 24 horas hacer enjuagues suaves con agua tibia y sal. Si el dolor empeora después del tercer día en lugar de mejorar, si aparece fiebre o si la hinchazón va a más, llama a la clínica. Puede ser una infección o una alveolitis que necesita tratamiento.

En la Clínica Dental Boyer llevamos años tratando muelas del juicio y dientes retenidos en Crevillente, Elche y la comarca de Alicante. Si tienes molestias en la parte posterior de la boca o simplemente quieres saber si tus cordales necesitan atención, llámanos al 965 40 31 57 y te hacemos una valoración. No esperes a que duela más: actuar a tiempo es lo que marca la diferencia.