
La gingivitis es la inflamación de las encías. Solo de las encías, sin afectar todavía al hueso ni a las estructuras que sujetan los dientes. Es la forma más leve de enfermedad periodontal y, lo más importante, es completamente reversible si se trata a tiempo.
La causa principal es la acumulación de placa bacteriana en la línea de la encía. Esa placa, si no se elimina correctamente con el cepillado y la seda dental, se mineraliza y se convierte en sarro, que ya no se puede quitar en casa y actúa como un foco de irritación crónica para la encía.
Los síntomas más frecuentes son encías rojas o hinchadas, sangrado al cepillarse (ese «es normal que sangren un poco» que se escucha tanto y que no tiene nada de normal), sensibilidad al masticar y, en algunos casos, mal aliento persistente. Lo que no suele aparecer en la gingivitis es el dolor, lo que hace que mucha gente la ignore durante meses o años.
Los factores que facilitan su aparición son la higiene deficiente, el tabaco, los cambios hormonales —embarazo, menopausia, pubertad—, algunos medicamentos, la diabetes mal controlada y la boca seca crónica. No es raro ver gingivitis en pacientes con una higiene aparentemente correcta pero que llevan años sin una limpieza profesional.
Si la gingivitis es el aviso, la periodontitis es el problema serio. Es la evolución natural de una gingivitis no tratada, y la diferencia fundamental es esta: en la periodontitis, la infección ya ha superado la encía y ha comenzado a destruir el hueso y los tejidos que sujetan los dientes.
El proceso es el siguiente. Las bacterias de la placa producen toxinas que provocan una respuesta inflamatoria crónica. Con el tiempo, esa inflamación destruye el ligamento periodontal y el hueso alveolar. La encía se separa del diente formando bolsas periodontales, pequeños espacios donde se acumulan más bacterias y que son imposibles de limpiar con el cepillo normal. A medida que la enfermedad avanza, el diente pierde su anclaje, empieza a moverse y, si no se actúa, acaba perdiéndose.
Y aquí viene la parte que más sorprende a nuestros pacientes en la Clínica Boyer: todo esto puede ocurrir prácticamente sin dolor. La periodontitis es silenciosa. Muchas personas llegan a la consulta con una pérdida ósea importante y nos dicen que nunca les ha dolido nada. La ausencia de dolor no es sinónimo de salud, especialmente en las encías.
Los síntomas que sí pueden aparecer son encías que sangran con facilidad, dientes que parecen «más largos» porque la encía ha retrocedido, sensación de que los dientes se mueven o que no encajan igual al morder, pus entre la encía y el diente, y mal aliento que no desaparece con el cepillado.
Según la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), la periodontitis afecta a más de la mitad de la población adulta española en algún grado, y en su forma severa afecta a aproximadamente uno de cada diez adultos. Es la principal causa de pérdida de dientes en adultos por encima de los 35 años, por encima incluso de las caries.
Gingivitis | Periodontitis | |
Tejidos afectados | Solo la encía | Encía, hueso y ligamentos |
¿Es reversible? | Sí, completamente | No (el hueso perdido no vuelve) |
Dolor | Generalmente no | Generalmente no |
Sangrado | Frecuente | Frecuente |
Movilidad dental | No | En fases avanzadas, sí |
Pérdida ósea | No | Sí |
Tratamiento | Limpieza profesional + higiene | Raspado y alisado radicular, cirugía en casos avanzados |
Urgencia | Alta (para que no avance) | Muy alta |
Hay personas más predispuestas que otras, y no siempre tiene que ver con si se cepillan bien o mal. Los factores de riesgo más relevantes son el tabaco —que es probablemente el más potente, porque reduce el flujo sanguíneo en las encías y enmascara los síntomas—, la diabetes, el estrés crónico, la predisposición genética, y algunos medicamentos como antiepilépticos, antihipertensivos o inmunosupresores que pueden causar hiperplasia gingival o boca seca.
El tabaco merece una mención especial. Los fumadores no solo tienen mayor riesgo de desarrollar periodontitis, sino que la respuesta al tratamiento es peor y el riesgo de recaída es mayor. Y, paradójicamente, las encías de los fumadores sangran menos, lo que da una falsa sensación de salud que lleva a subestimar el problema.
Esta es la pregunta que más preocupa a los pacientes cuando reciben el diagnóstico. La respuesta es matizada: la periodontitis no se cura en el sentido de que el hueso perdido no regenera de forma espontánea. Pero sí se controla, y con un buen tratamiento y un buen mantenimiento posterior, se puede detener completamente su avance y conservar los dientes de por vida.
La distinción importante es esta: entre una enfermedad controlada y una enfermedad activa hay una diferencia enorme en términos de calidad de vida, función masticatoria y estética. Pacientes que llegan a nuestra clínica en Crevillente con periodontitis diagnosticada y que siguen correctamente el tratamiento y las revisiones periódicas llevan años con sus dientes en perfecto estado funcional.
Lo que sí es cierto es que cuanto más se espera, más complejo y costoso es el tratamiento. Una gingivitis se resuelve con una limpieza profesional y mejor higiene en casa. Una periodontitis avanzada puede requerir cirugía periodontal, y en los casos más graves, implantes para reponer los dientes perdidos.
El tratamiento de la gingivitis es sencillo: una limpieza profesional —tartrectomía— para eliminar el sarro que no se puede quitar en casa, instrucciones personalizadas de higiene y, en algunos casos, colutorios específicos. Con esto y una buena rutina en casa, la encía vuelve a su estado normal en pocas semanas.
El tratamiento de la periodontitis es más profundo. El procedimiento principal se llama raspado y alisado radicular, que consiste en limpiar en profundidad las bolsas periodontales, eliminando la placa y el sarro que se han acumulado por debajo del nivel de la encía. Se realiza con anestesia local y, dependiendo de la extensión, puede hacerse en una o varias sesiones.
Tras el tratamiento activo, viene la fase de mantenimiento: revisiones periódicas cada tres, cuatro o seis meses según el caso, para controlar que la enfermedad no reactiva. Esta fase es tan importante como el tratamiento en sí. Abandonar el mantenimiento periodontal es la causa más frecuente de recaída.
En los casos más avanzados, cuando hay pérdida ósea importante, puede valorarse la cirugía periodontal para regenerar tejidos o para facilitar la limpieza de zonas inaccesibles de otro modo.
La prevención de la enfermedad periodontal empieza con hábitos que, bien ejecutados, marcan una diferencia real. El cepillado debe ser de dos minutos como mínimo, dos veces al día, prestando especial atención a la línea de la encía. La seda dental no es opcional: el cepillo no llega a los espacios entre dientes, que es precisamente donde empieza el problema. Los cepillos interproximales son incluso más eficaces que la seda en muchos casos.
Reducir el tabaco —o mejor, eliminarlo— es probablemente el gesto preventivo con mayor impacto en la salud periodontal. Y la revisión profesional cada seis meses es lo que cierra el círculo: detecta señales tempranas que tú no puedes ver ni sentir, y elimina el sarro que inevitablemente se acumula aunque te cepilles perfectamente.
En la Clínica Dental Boyer ofrecemos diagnóstico y tratamiento periodontal completo para pacientes de Crevillente, Elche y toda la comarca de Alicante. Si tu dentista ha mencionado alguna vez que tus encías no están bien, o si llevas más de un año sin revisión, no lo dejes más. Llámanos al 965 40 31 57 y valoramos tu caso. Las encías sanas no sangran, no duelen y no desaparecen. Y mantenerlas así es mucho más fácil de lo que parece.